¿Qué son los carcinomas?

El carcinoma es un tipo de cáncer que empieza en el epitelio, como, por ejemplo, en la piel o en los tejidos que revisten o cubren los órganos internos como el esófago, los riñones, el hígado, etc.

Existen diferentes subtipos de carcinoma en función de las células a las que afecta:

Tipos de carcinoma

Adenocarcinoma

También denominado adenoma maligno, carcinoma adenoide, carcinoma adenomatoso o carcinoma glandular.

Este tipo de tumor se forma en el tejido glandular, que reviste ciertos órganos internos, y que elabora y secreta sustancias en el cuerpo, como moco, jugos digestivos y otros líquidos. Los adenocarcinomas son muy variables, por lo que se pueden hacer pocas generalizaciones útiles sobre ellos.

La mayoría de los tipos de cáncer de mama, pulmón, esófago, estómago, colon, recto, páncreas, próstata y útero son adenocarcinomas.

Carcinoma de células basales

El carcinoma de células basales es el tipo más común de cáncer de piel y se inicia en la capa de células basales de la epidermis, la capa base de la piel.

Además de las células basales, la epidermis consta de dos tipos más de células: las células escamosas (la capa más externa y visible), y los melanocitos (se encuentran en todas las capas de la epidermis y forman la melanina, que le da el color a la piel).

Carcinoma de células escamosas

Este tipo de cáncer se origina en la capa de células escamosas de la epidermis y, por lo general, aparece en aquellas partes de la piel que reciben mayor exposición al sol, como la cara, las orejas, el cuello, los brazos, las piernas, etc. Es el segundo tipo más común de cáncer de piel y generalmente se disemina más rápido que el carcinoma de células basales.

También se puede llegar a formarse en las membranas mucosas que recubren los pulmones, el esófago, la cabeza y el cuello.

Carcinoma de células de transición

El carcinoma de células de transición también es conocido como cáncer de células transicionales o cáncer urotelial. Este tipo de células son las que recubren los órganos huecos, como por ejemplo la vejiga o la uretra y su principal característica es que cambian de forma dependiendo de si el tejido se extiende o no, ya que pueden estirarse sin romperse.

Factores de riesgo

Como en todos los tipos de cáncer, el carcinoma “es el resultado de un proceso que suele ser largo – incluso varios años- y se inicia por sucesivas mutaciones o delecciones genéticas de una o varias células sanas y normales que van perdiendo gradualmente su grado de diferenciación, además de su control en la proliferación y posicionamiento (dando pie, por ejemplo, a la invasión de tejidos locales o las metástasis a distancia). El desencadenante exacto de estas mutaciones no se conocen con exactitud, y pueden ser muy diferentes en función del tipo de carcinoma, teniendo en cuenta su alta variabilidad. Debido a esta amplia variabilidad entre los diversos tipos de carcinomas no se pude hacer unas generalización válida para todos los tipos. Pero evidentemente existen en una proporción de pacientes variable (5-10% según los tumores) mutaciones familiares hereditarias que pueden predisponer al individuo/a a desarrollar por ejemplo un cáncer de mama u ovarios (mutaciones en genes BRCA, por ejemplo), o un cáncer de colon y recto (mutaciones en genes reparadores de mutaciones), entre otros.
Luego hay factores ambientales y factores relacionados con estilos de vida o adicciones. Por ejemplo, el riesgo de desarrollar carcinoma de células escamosas de piel, o incluso un melanoma maligno, habitualmente están asociados a factores como tener piel clara, exposición excesiva al sol o antecedentes de quemaduras solares. Poblaciones donde son frecuentes infecciones con virus potencialmente carcinogénicos tienen mayor predisposición a ciertos tipos de cáncer (por ejemplo, el virus del Papiloma Humano y el cáncer de cervix uterina o de pene o de zona oro faríngea). Así también, zonas donde la hepatitis vírica por VHB o VHC son muy frecuentes tienen mayores tasas de Hepatocarcinoma.
Sin embargo, los factores de riesgo más habituales para el adenocarcinoma son de tipo adictivo o conductual como el alcoholismo o el tabaquismo; o, probablemente con menor intensidad, la obesidad; que se relaciona con una incidencia algo mayor de lo normal en diversos tipos de cáncer frecuentes (cáncer endometrial uterino, canceres de mama o de colon y recto, etc.).